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domingo, 28 de junio de 2015

GRUPOS DE TAREAS DISFRAZADOS



Aparición de formaciones asimilables a los grupos de tareas: Es en películas de apariencia inocente donde pueden vislumbrarse algunas características iniciales de los llamados “grupos de tareas” En “Cantaniño cuenta un cuento”(Mario David, 1979) y en “Bárbara”(Gino Landi, 1980), aparecen grupos similares: tres o cuatro hombres según el caso, vestidos de gris o negro, persiguen a los protagonistas, brindando una sensación de territorio bajo continuo estado de vigilancia. En la primera, sus acciones se limitan a pequeños sabotajes para tratar de impedir la exhibición de lo que el grupo filma; aún en esas circunstancias que podrían aludir elípticamente a la censura, llama poderosamente la atención la movilidad de esos personajes –cuyo origen y relaciones con el poder se desconocen- a lo largo de todo el país, como si se tratara de un espacio liberado para sus acciones. En la segunda, si bien el grupo exhibe ciertos niveles de torpeza, finalmente pasan a la acción secuestrando a la protagonista con metodologías que parecen tomadas de los grupos paramilitares: utilización de objetos que ocultan su verdadera identidad, vehículos fácilmente relacionables con el accionar policial/militar –aquí se trata de un Ford Farlaine verde- y uso de elementos que corten toda posibilidad de movimiento y expresión del secuestrado –mordazas, ataduras-.


El peligro está en los vivos, pag. 55-56.

lunes, 20 de abril de 2015

SOBRE POLICÍAS Y PARAMILITARES



Más elusiva se vislumbra en los personajes centrales: no obstante, que en el resto del metraje ambos se encuentren invariablemente vestidos de civil, implica ya no solo el desplazamiento de la estructura legal a una ilegal –cuyos lazos se perciben débiles- sino también la idea del uniforme como un disfraz, como una puesta en escena ante el resto de la sociedad. Aquí el sistema de bandos se clarifica: de un lado, los parapolicías como representantes del Bien; del otro, el enemigo se personaliza, es dotado de rasgos que lo definen. (...)  aquí hay un jefe, un cerebro de grupo que responde a las concepciones clásicas del villano: el hombre que intenta secuestrar a un físico nuclear para usar sus conocimientos para el Mal. Ese Mal tiene nombre y datos precisos: Hans Steiner, árabe, nacionalizado suizo y que vivió en Alemania Oriental. Es decir: dos de los centros del terrorismo de los 70 y un país neutral definen por sí mismos las características negativas del personaje.

El peligro está en los vivos, pag.60

Este engendro estaba siendo pasado ayer domingo por la tarde por el canal de cable Volver, con la misma impunidad con que la película fue hecha en su momento.