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lunes, 11 de mayo de 2015

DE CARA AL CIELO: LA CONQUISTA DEL DESIERTO Y EL PROCESO DE REORGANIZACIÓN NACIONAL


Se construye una imagen del arma como víctima y como parte del sacrificio por la integración nacional en consonancia con el modelo del Proceso de Reorganización Nacional. Alvarado, representación del ejército puro e intocable, muere al repeler el ataque de una tribu rebelde, después de haber llevado a los otros aborígenes hasta las tierras que les entrega. ¿No es posible hallar en esa configuración, una referencia elíptica a la Argentina de los 70? ¿No es posible pensar a esos indios que se resisten a la Conquista como a los militantes políticos y las organizaciones guerrilleras?¿No es posible ver en los grupos de aborígenes que se someten al designio de los puestos militares, al pueblo argentino inmaduro, al que los militares les deben dar sus derechos y las tierras para que las trabajen porque no pueden hacerlo por sí mismos?¿Es descabellado pensar que Alvarado sea un representante de los militares caídos en servicio ante la amenaza de la “subversión apátrida”?¿Acaso los rebeldes, al no ser aceptados como argentinos con derechos, no pueden ser considerados efectivamente como “apátridas”?

El Peligro está en los vivos, pag.73



miércoles, 22 de abril de 2015

lunes, 20 de abril de 2015

miércoles, 15 de abril de 2015

BONUS TRACK I (Cajón de sastre)


A diferencia de lo que suele creerse, el deporte preferido por las dictaduras argentinas no era el fútbol, sino la proscripción del peronismo. Si la sola mención  del líder o de cualquier elemento ligado al movimiento o a cualquiera de sus símbolos equivalían a un delito, tanto en la autoproclamada Revolución Libertadora como en la dictadura iniciada por Juan Carlos Onganía, durante el Proceso de Reorganización Nacional sucedió algo similar. Aunque por cierto, con otros niveles de represión. Incluso a pesar de que Juan Domingo Perón, líder del movimiento, había muerto casi dos años antes del golpe de 1976, los militares avanzaron sobre ello, quizás con el temor bastante infundado de que pudiera ser resucitado -¿podría especularse que la salida de José López Rega del país pudo haber tenido relación con eso, teniendo en cuenta su afición al espiritismo?-. Sin embargo, algo se les escapó, y quizás en la película menos pensada. En “Las locas”(Enrique Carreras,1977), una de las internadas, interpretada por Olinda Bozán canta en un momento:

Delon, Delon
qué lindo sos


Obviamente, con la música de la marcha peronista. Quizás hayan pensado que bastaba con entender que quien usaba la marchita era una loca internada en un siquiátrico. Quizás, y esto es lo más perturbador, hayan creído que los espectadores no se darían cuenta. Quién sabe, quizás para muchos haya pasado desapercibida.