El peligro está en los vivos, pp.40.
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lunes, 8 de junio de 2015
INGENUIDAD O ALEVOSÍA: CÓMO SE BANALIZAN LOS NN
viernes, 22 de mayo de 2015
ALGUNAS FRASES OÍDAS EN EL CINE DE LA ÉPOCA IX
”Para alcanzar
nuestros propósitos, estamos dispuestos a utilizar los métodos más violentos, a
entregar nuestras propias vidas; todo será poco para el triunfo de nuestra
causa” (Uno de los miembros del grupo de extranjeros) (Los extraterrestres-Enrique
Carreras,1983)
miércoles, 29 de abril de 2015
BONUS TRACK VI (Cajón de sastre)
El pensamiento conservador
-para no decir llanamente, de derechas- considera a la cultura un gasto y la
utiliza en momentos de crisis como variable de ajuste. Es decir, la cultura
termina siendo solo para quienes pueden pagarla. Pero además, se encuentra
virtualmente congelada en tanto una imagen ya instalada desde el pasado. Los
gobiernos militares desplazaron de su concepción de la cultura a todo aquello
que ofreciera una visión diferente y que abriera perspectivas a nuevas
corrientes de pensamiento. Sin afán de ser determinista, un par de películas
ofrecen ejemplos de la concepción de cultura tolerada por el gobierno
dictatorial. En “Los fierecillos indomables” (Enrique Carreras, 1982) se
observa un examen en una escuela en el que las preguntas sobre cultura giran
únicamente alrededor de la literatura española del Siglo de Oro y de Miguel de
Cervantes. En “La canción de Buenos Aires” (Fernando Siro, 1980), la alusión es
todavía más extraña. Uno de los Juan González del relato parece basar su vida
en la lectura de libros. Lo sugestivo es que el único libro que se muestra es
“Platero y yo”, de Juan Ramón Jimenez, que para la época, era uno de los libros
de lectura obligatoria en las escuelas primarias. Mejor aún, el personaje
establece una distancia insalvable entre la lectura y el entorno: “Leo y
después me topo con la realidad”. Cultura definida como algo ajeno y no
contemporáneo. Lectura como pasatiempo finalmente inútil: no entrega
herramientas para enfrentar la realidad. Como si un buen libro, que despliegue
la imaginación del lector, no fuera capaz de ayudar a comprender la realidad. O
quizás justamente por eso.
miércoles, 15 de abril de 2015
BONUS TRACK I (Cajón de sastre)
A diferencia de lo
que suele creerse, el deporte preferido por las dictaduras argentinas no era el
fútbol, sino la proscripción del peronismo. Si la sola mención del líder o de cualquier elemento ligado al
movimiento o a cualquiera de sus símbolos equivalían a un delito, tanto en la
autoproclamada Revolución Libertadora como en la dictadura iniciada por Juan
Carlos Onganía, durante el Proceso de Reorganización Nacional sucedió algo
similar. Aunque por cierto, con otros niveles de represión. Incluso a pesar de
que Juan Domingo Perón, líder del movimiento, había muerto casi dos años antes
del golpe de 1976, los militares avanzaron sobre ello, quizás con el temor
bastante infundado de que pudiera ser resucitado -¿podría especularse que la
salida de José López Rega del país pudo haber tenido relación con eso, teniendo
en cuenta su afición al espiritismo?-. Sin embargo, algo se les escapó, y
quizás en la película menos pensada. En “Las locas”(Enrique Carreras,1977), una
de las internadas, interpretada por Olinda Bozán canta en un momento:
Delon, Delon
qué lindo sos
Obviamente, con la
música de la marcha peronista. Quizás hayan pensado que bastaba con entender que
quien usaba la marchita era una loca internada en un siquiátrico. Quizás, y
esto es lo más perturbador, hayan creído que los espectadores no se darían
cuenta. Quién sabe, quizás para muchos haya pasado desapercibida.
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