Mostrando entradas con la etiqueta Superagentes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Superagentes. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de mayo de 2015

BONUS TRACK VII (Cajón de sastre)


Inversión de roles. El victimario se concede a sí mismo el lugar de víctima. Basados en el concepto de que la seguridad es lo primordial -que, como se ve parece una preocupación que trasciende las épocas-, se invierte no solo lo que ocurría en la realidad, sino dentro de las mismas películas. El siguiente diálogo se desarrolla en “Superagentes y titanes”(Adrián Quiroga, 1983):
(Jefe de Acuario)-Vamos a hacer una experiencia: durante un mes no vamos a usar armas.
(Mojarrita)-¿Qué?¿Nuestras vidas no valen nada?
(Jefe de Acuario)-No, no valen nada.
Aclaración necesaria: ese diálogo corresponde a miembros de un grupo parapolicial que supuestamente se enfrentaba con las fuerzas del mal y que no vacilaba en matar a sus “enemigos”. Además, como si les hubieran importado las vidas de aquellos a los que mataron y que en ese momento para ellos no valieron nada. Un detalle adicional: la decisión de no usar armas se debe a la visita que va a efectuar a la organización, la doctora Hoffman. Y la actitud de ocultar el uso continuo de las armas para un informe favorable, recuerda lo ocurrido con la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el año 1979, cuando buena parte de los detenidos desaparecidos de centros clandestinos ubicados en la ciudad de Buenos Aires, fueron trasladados por un tiempo a una isla del Delta del Tigre.

viernes, 24 de abril de 2015

BONUS TRACK IV (Cajón de sastre)


¿Casualidad o cinismo?


Es cierto. No resulta posible esperar sutilezas de parte de los militares, y mucho menos en un ámbito, que les resulta tan esquivo como la cultura. Películas con títulos tales como “Las turistas quieren guerra” (Enrique Cahen Salaberry, 1977) u “Operación comando” (Julio Saraceni, 1980) parecerían ser ejemplo suficiente de la manera en que los nombres trasuntan una ideología. Pero hay dos ejemplos todavía más interesantes, dispersos en un par de películas. En “Donde duermen dos, duermen tres” (Enrique Cahen Salaberry,1979), Marta consigue, luego de recibirse, un empleo en una empresa llamada “El orden”. Aunque no se sabe qué hace la empresa, “el orden” incluso contradice su acceso al empleo, en tanto se reafirma que la mujer debe permanecer en la casa, y que, en caso de trabajar, solo sirve para las relaciones públicas por su belleza. En realidad, el premio mayor se lo lleva “Los superagentes biónicos”(Adrián Quiroga, 1977). En un momento de la película, la agente Sirena es secuestrada por la banda de Alexis, el griego. Es llevada a una estancia ubicada cerca de la ruta 2, y una vez allí es encerrada en una celda donde la amenazan con ser torturada. El nombre de la estancia es “El Olimpo”, igual que uno de los campos de concentración utilizado por los militares para mantener ocultos y torturar a los secuestrados.